Con la tibia cosida, con la herida aún sin cicatrizar, producto del corte que a principio de semana se hizo en un entrenamiento, Sebastián Balsas fue pura garra. En un momento, pidió el cambio... pero Ramón le pidió un esfuerzo más. Y el uruguayo cumplió: a tres minutos del final le dio a Menseguez el pase gol que terminaría de derrumbar las ilusiones del equipo de la ribera por empatar un partido que, desde la historia, ya lo tenían perdido. Apenas terminado el partido, como Ramón en la conferencia de prensa, dedicó el triunfo "a todos los compañeros que la están pasando mal y que no pudieron estar."