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Jugó Rivero

Difícil adivinar si el mérito del triunfo de Boca por 3 a 0 sobre San Lorenzo, por la final de la Copa de Oro en Mar del Plata, fue propio de los jugadores del club de la ribera o producto de uno de los peores juegos de San Lorenzo de los últimos tiempos. No fue amistoso. Fue un clásico picante desde el primer minuto de juego y poco y nada pudo hacer San Lorenzo para contrarrestar el juego del equipo xeneize. Sin capacidad técnica para resolver el juego, El Ciclón padeció además la presencia de Diego Rivero en el equipo rival, después de que Ramón Díaz lo descartara para integrar el plantel esta temporada y lo cediera al club xeneize a trueque por Matías Giménez.

Diego Rivero fue el autor del primer gol de Boca, a los 15 minutos del primer tiempo y el autor del pase-gol que Colazo aprovecharía para ampliar la diferencia, a los 28 minutos de juego, y poner el 2 a 0 para Boca.
Después, San Lorenzo, con un hombre menos por la expulsión de Aureliano Torres sobre el final del primer tiempo, por protestar por un penal no cobrado por el árbitro Juan Pablo Pompei sobre Menseguez, poco pudo hacer para revertir el resultado y Mouche, a los 6 minutos de la segunda parte, liquidaría el partido con un gol de tiro libre de 25 metros que Migliore no pudo desviar.
San Lorenzo jugó mal. Tuvo poco juego. La defensa no funcionó. La ausencia de un conductor creativo en el equipo se notó en el medio campo y nada se puede decir respecto al peso ofensivo de los delanteros porque no existió.
Sólo una embestida de Carmona, a los 10 minutos de juego por la banda derecha, que se transformaría en centro de Menseguez a Velázquez, queda en el recuerdo de los hinchas que se acercaron al estadio de la ciudad costera a alentar al Ciclón.